Nostalgia de mi Tierra....
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Sin duda que hablo por la mayoría de mis amigos más cercanos, y es que cada uno de los que salió
de nuestra ciudad para estudiar siempre guardó la esperanza de volver algún día con las nuevas experiencias adquiridas, como una forma de contribuir al desarrollo principalmente social de nuestra comunidad. Es por esto que cuando me enteré del cierre de la ciudad por un diario colgado en un kiosko cerca de mi universidad me provocó una tristeza inmensa. Es increíble lo que siente saber que el lugar donde nací y viví la mayor parte de mi vida tiene la facilidad de desaparecer así... como si nada. Quise en ese momento encontrar a uno de los tantos estudiantes de la universidad que son del Salvador, para poder compartir esta pena, pues nadie más lo entendería. Las ganas de volver en vacaciones a la ciudad, sin micros, sin smog, sin ruidos molestos... esto da cuenta de lo que significa para tanta gente que la ciudad desaparezca, a pesar de que desde hace varios años, cada vez que volvía escuchaba los comentarios "ahora si que se acaba todo...", nunca sucedía. De todas formas siempre estaba la posibilidad de que realmente pasara, por esto creo que como grupo sentimos la necesidad de que, si bien no alcanzamos a volver todos como profesionales, por lo menos como estudiantes teníamos las ganas de hacer algo por nuestra ciudad, algo como el proyecto "Los niñ@s se toman la calle", algo como el grupo LSV. Mucha gente quizás no es capaz de sentir lo que nosotros al momento de realizar este proyecto voluntario y darnos cuenta que sí fue importante, no sólo para el grupo,
sino para quienes participaron de esto y fueron beneficiarios directos de nuestro trabajo: las niñas y niños de El Salvador y de Portal del Inca. Sin duda que logramos cumplir este sueño, siempre pensando en el beneficio de nuestra ciudad, y sintiéndonos especiales cuando hablamos de ella con quienes no sabían ni siquiera donde esta ubicada y se impresionaban de su descripción. La tristeza es generalizada entre quiénes nos comunicamos fuera de la ciudad, pero sabemos que tenemos la misión de lograr que de alguna manera la ciudad siga viviendo, a pesar de que ya no esté, y quede plasmada no sólo en imágenes y archivos, sino también, y fundamentalmente, en el alma y el corazón de los salvadoreños...
por Karla R.
de nuestra ciudad para estudiar siempre guardó la esperanza de volver algún día con las nuevas experiencias adquiridas, como una forma de contribuir al desarrollo principalmente social de nuestra comunidad. Es por esto que cuando me enteré del cierre de la ciudad por un diario colgado en un kiosko cerca de mi universidad me provocó una tristeza inmensa. Es increíble lo que siente saber que el lugar donde nací y viví la mayor parte de mi vida tiene la facilidad de desaparecer así... como si nada. Quise en ese momento encontrar a uno de los tantos estudiantes de la universidad que son del Salvador, para poder compartir esta pena, pues nadie más lo entendería. Las ganas de volver en vacaciones a la ciudad, sin micros, sin smog, sin ruidos molestos... esto da cuenta de lo que significa para tanta gente que la ciudad desaparezca, a pesar de que desde hace varios años, cada vez que volvía escuchaba los comentarios "ahora si que se acaba todo...", nunca sucedía. De todas formas siempre estaba la posibilidad de que realmente pasara, por esto creo que como grupo sentimos la necesidad de que, si bien no alcanzamos a volver todos como profesionales, por lo menos como estudiantes teníamos las ganas de hacer algo por nuestra ciudad, algo como el proyecto "Los niñ@s se toman la calle", algo como el grupo LSV. Mucha gente quizás no es capaz de sentir lo que nosotros al momento de realizar este proyecto voluntario y darnos cuenta que sí fue importante, no sólo para el grupo,
sino para quienes participaron de esto y fueron beneficiarios directos de nuestro trabajo: las niñas y niños de El Salvador y de Portal del Inca. Sin duda que logramos cumplir este sueño, siempre pensando en el beneficio de nuestra ciudad, y sintiéndonos especiales cuando hablamos de ella con quienes no sabían ni siquiera donde esta ubicada y se impresionaban de su descripción. La tristeza es generalizada entre quiénes nos comunicamos fuera de la ciudad, pero sabemos que tenemos la misión de lograr que de alguna manera la ciudad siga viviendo, a pesar de que ya no esté, y quede plasmada no sólo en imágenes y archivos, sino también, y fundamentalmente, en el alma y el corazón de los salvadoreños... visita: http://spaces.msn.com/delfinacast/photos/







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